¿Cuál es la meta de la campaña? Hacer uso de las olimpiadas de Pekín 2008 para, visualmente, subrayar las violaciones de los derechos humanos en ese país y, con ello, crear un símbolo visual que diga que ”sabemos que hay problemas con los derechos humanos en China”. Usaremos y redefiniremos el ”color naranja” para presentarlo como símbolo acusador de las violaciones de los derechos humanos en China. Dada la estricta censura sería casi imposible para deportistas y espectadores infiltrarse en los estadios con mensajes demasiado evidentes, fuera en forma de texto o imagen. Pero el color naranja no habrá ninguna autoridad podrá prohibirlo, incluso si es clarísimo para cualquiera, que simboliza una declarada acusación contra las violaciones de los derechos humanos en China.
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